Seis cabeceras HTTP separan una web endurecida de una expuesta a clickjacking, inyección de scripts y degradación a HTTP. Te decimos cuáles envía la tuya y cuáles faltan.
Instrucciones que tu servidor envía al navegador con cada página: "fuerza HTTPS", "no permitas que me metan en un iframe", "solo ejecuta scripts de estos orígenes". Cuestan cero y bloquean familias enteras de ataques.
HSTS (fuerza HTTPS siempre, incluso si el usuario teclea http://) y X-Content-Type-Options: nosniff. Son las de mejor ratio beneficio/riesgo: actívalas hoy en cualquier web.
Content-Security-Policy limita qué scripts pueden ejecutarse: es la mejor defensa contra XSS, pero una CSP mal escrita rompe la web. Se despliega primero en modo Report-Only, se ajusta con los informes y después se aplica.
Esta nota mide la configuración del servidor, no las vulnerabilidades de tu aplicación. Una A aquí con un WordPress sin actualizar sigue siendo una web vulnerable. Son controles complementarios.
En el servidor web (.htaccess en Apache, bloque server en Nginx) o en el CDN/proxy si usas Cloudflare o similar. En la mayoría de hostings basta editar el .htaccess; cinco de las seis son una línea cada una.
HSTS, nosniff, Referrer-Policy y X-Frame-Options casi nunca (salvo que tu web deba embeberse en iframes de terceros). CSP y Permissions-Policy sí requieren pruebas: despliégalas en modo informe primero.
No: la F significa que faltan defensas, no que haya intrusión. Es como una puerta sin cerrojo: nadie ha entrado necesariamente, pero conviene ponerlo. La mayoría de webs sin mantenimiento sacan F.