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Herramientas · TOOL_14 · Gratis

Secretos que se autodestruyen al leerse.

Una contraseña enviada por email o WhatsApp queda ahí para siempre. Pega aquí el dato: se cifra en tu propio navegador, generas un enlace de un solo uso y quien lo abra lo verá una vez. Después deja de existir.

Cómo interpretarlo

Compartir secretos de un solo uso

Cómo funciona

El secreto se cifra con AES-256 en tu navegador antes de salir de tu equipo. La clave de descifrado viaja solo en el enlace, en la parte tras la almohadilla (#), que el navegador nunca envía al servidor: en KOVU se guarda únicamente un bloque cifrado imposible de leer. Con la primera lectura el bloque se destruye; si nadie lo abre, se borra al caducar.

Por qué no mandarlo por email

El email no es un canal, es un archivo: la contraseña queda copiada en el buzón del remitente, el del destinatario, los backups de ambos y cualquier dispositivo sincronizado. Una cuenta comprometida años después sigue exponiendo todo lo que se envió por ella.

El truco de los dos canales

Enlace por un canal, contexto por otro: manda el enlace por email y avisa por teléfono o chat de qué es (o al revés). Así, quien intercepte un solo canal no tiene la pieza completa. Para datos críticos, confirma con el destinatario que lo ha recibido él.

Si el enlace aparece "ya consumido"

Que el destinatario lo abra y funcione es lo esperado. Que aparezca consumido sin que él lo haya abierto significa que alguien más lo vio antes: trata el dato como comprometido y cámbialo. Esa señal de alarma es justo lo que un email nunca te dará.

FAQ

Preguntas frecuentes

No podemos, ni queriendo: el cifrado y el descifrado ocurren en tu navegador, y la clave viaja en la parte del enlace tras la almohadilla (#), que el navegador no envía en las peticiones. En nuestro servidor solo existe un bloque cifrado sin su clave, que además se destruye con la primera lectura o al caducar.

No: el enlace muere con la primera lectura, por diseño. Si necesitas que un dato llegue a varias personas, genera un enlace por persona. Para equipos que comparten credenciales a diario, la solución correcta no es esta herramienta: es un gestor de contraseñas corporativo.

El secreto se borra al cumplirse la caducidad que elegiste (1 hora, 1 día o 7 días) y el enlace deja de funcionar. Genera uno nuevo y reenvíalo: cuesta cinco segundos y es mejor que alargar la vida de un dato sensible "por si acaso".

¿Necesitas ayuda con esto?

Desplegamos gestores de contraseñas corporativos, MFA y políticas de identidad para que compartir credenciales deje de ser un riesgo.

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