Lo comprobamos desde nuestra red: si aquí responde y a ti no te carga, el problema está en tu conexión, tu DNS o tu caché. Si aquí tampoco responde, está caída de verdad.
200 = todo bien. 301/302 = redirección (normal si es a https o a www). 403 = acceso denegado (¿firewall, IP bloqueada?). 404 = la ruta no existe. 500/502/503 = error del servidor o de la aplicación: ahí está el fuego.
Vacía la caché DNS local, prueba en incógnito y desde datos móviles. Si desde el móvil funciona, tu red (o tu operador) es el problema: típico tras una migración con DNS cacheado o una IP bloqueada en el firewall del servidor.
Por debajo de 500 ms, bien. Entre 1 y 3 segundos, la web sufre (o el servidor va justo). Sistemáticamente lento suele ser hosting saturado, base de datos sin optimizar o falta de caché: se mide y se corrige.
Esta comprobación es una foto. Un negocio serio necesita vídeo: monitorización continua que avisa al equipo cuando la web cae, antes de que lo cuente un cliente. Es parte básica de cualquier hosting gestionado.
Estado del hosting (panel/status del proveedor), después el dominio (¿caducado? compruébalo en nuestro whois) y después el certificado SSL. Esos tres cubren la mayoría de caídas "misteriosas".
Casi nunca: el 403 suele ser un firewall (del servidor o de Cloudflare) bloqueando tu IP o tu país, o permisos mal puestos tras un cambio. Molesto, pero distinto de una intrusión.
Las caídas intermitentes no se cazan a mano: hace falta monitorización con historial (uptime, tiempos, códigos) para correlacionar con backups nocturnos, picos de tráfico o vecinos ruidosos del hosting compartido.