La web y el correo suelen contratarse una vez, al precio más bajo posible, y no volver a pensarse. Hasta que la web se cae en plena campaña, los presupuestos acaban en spam o —el clásico— el dominio resulta estar a nombre de una agencia con la que ya no trabajas.
El dominio es de quien figura como titular en el registro, no de quien lo paga. Miles de empresas descubren tarde que su dominio pertenece formalmente a un proveedor desaparecido o a un exempleado. Recuperarlo puede llevar meses; mientras tanto, web y correo son rehenes. Titularidad a nombre de la empresa y renovación vigilada: es lo primero que auditamos siempre.
Que tus correos lleguen a la bandeja de entrada depende de tres siglas que el hosting barato rara vez configura bien: SPF, DKIM y DMARC. Sin ellas, tus facturas acaban en spam y, peor, cualquiera puede enviar correos haciéndose pasar por tu dominio ante tus propios clientes.
En KOVU operamos hosting sobre Plesk y LiteSpeed con la misma lógica que el resto de la infraestructura: servidores monitorizados, respaldados en una ubicación externa réplica y totalmente documentados. La web es el escaparate; que no lo sostenga un solar sin cimientos.
¿Tu dominio está a tu nombre? Compruébalo hoy.
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