«Si funciona, no lo toques» es buena filosofía para muchas cosas. Para el parque informático de una empresa, es una forma silenciosa de perder dinero.
Un portátil de seis años «que aún tira» cuesta cada día: arranques de minutos, cuelgues, una batería que ata al enchufe, incompatibilidad con versiones actuales de software y de seguridad. Diez minutos perdidos al día por empleado son una semana laboral entera al año, por persona. Ningún equipo nuevo cuesta eso.
La renovación reactiva —cambiar el equipo cuando muere— garantiza el peor escenario: un empleado parado, una compra con prisas al precio que toque y una configuración improvisada. La renovación por ciclo de vida reparte el parque en tramos (por ejemplo, un tercio cada 12-18 meses), presupuestable y sin sobresaltos.
Un equipo saliente lleva dentro datos de empresa: exige borrado seguro certificado y reciclaje responsable, no un cajón ni un contenedor.
En KOVU gestionamos el ciclo completo —aprovisionamiento, imagen, soporte, renovación y retirada—, y con Device as a Service, además, lo convertimos en una cuota plana por puesto.
¿Cuántos equipos de tu parque están fuera de ciclo?
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