En un escritorio virtual, el puesto de trabajo —sistema, aplicaciones, datos— no vive en el portátil: corre en un servidor, y el dispositivo solo muestra la pantalla. Da igual conectarse desde la oficina, desde casa o desde un hotel: el escritorio es siempre el mismo, con todo donde estaba.
La experiencia depende de un dimensionado correcto (CPU, memoria y, sobre todo, almacenamiento rápido), de una conectividad decente y de una plataforma bien administrada. Un despliegue VDI infradimensionado genera la peor combinación posible: toda la empresa lenta a la vez. Por eso es un proyecto de ingeniería, no de instalación.
No. Para un equipo pequeño y estable, con buen MDM sobra; para perfiles con necesidades muy específicas de hardware local, tampoco. La respuesta correcta sale de analizar perfiles de uso, no de la moda. En KOVU diseñamos, dimensionamos y operamos entornos vDDI cuando el caso lo justifica —y te decimos claramente cuándo no.
¿Teletrabajo sin que los datos salgan de casa?
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