En muchas pymes el soporte informático funciona por WhatsApp: «cuando puedas, mírame el ordenador». A veces se mira ese día; a veces, nunca. Nadie sabe cuántas incidencias hay abiertas, cuáles se repiten ni cuánto tiempo pierde la plantilla esperando. No es mala voluntad: es la ausencia de sistema.
Los tickets acumulados son una radiografía de tu tecnología: si un equipo genera avería tras avería, toca renovarlo; si media empresa pregunta lo mismo, falta formación; si una aplicación concentra los problemas, el proveedor tiene una conversación pendiente. El soporte informal resuelve (a veces) el problema de hoy; el helpdesk además elimina los de mañana.
La cercanía no está reñida con el método. El problema del modelo informal no es la confianza: es que todo vive en la cabeza de una persona, sin registro, sin respaldo y sin continuidad si esa persona falta.
El helpdesk de KOVU combina las dos cosas: equipo propio en Mallorca que conoce tu entorno, con tickets, prioridades y SLA que convierten el soporte en un servicio medible.
¿Tu soporte deja rastro o depende de la memoria?
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