Casi todas las empresas acaban en Microsoft 365 o Google Workspace. La diferencia está en cómo llegan: con una migración planificada que nadie recuerda a los tres meses, o con un fin de semana épico de correos perdidos, carpetas duplicadas y contraseñas que no funcionan el lunes.
El primero es migrar «lo que se ve» y descubrir después los calendarios compartidos, los permisos delegados y aquella cuenta desde la que factura el ERP. El segundo es dejar la seguridad para después: una plataforma recién migrada sin MFA ni políticas de acceso es una puerta recién estrenada y abierta.
Migrar es la mejor oportunidad para limpiar cuentas huérfanas, unificar dominios, aplicar MFA por defecto y dejar la identidad documentada. Hacerlo a la vez cuesta poco; hacerlo después, un proyecto entero.
En KOVU planificamos y ejecutamos migraciones a Microsoft 365 y Google Workspace con convivencia de correo, verificación buzón a buzón y hardening incluido desde el día uno. Lo aburrido, otra vez, es la señal de que salió bien.
¿Migrar sin perder ni un correo?
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