En toda empresa hay dos infraestructuras: la oficial y la real. La real incluye el Dropbox personal donde comercial guarda las tarifas, el grupo de WhatsApp por el que circulan datos de clientes, la herramienta gratuita que marketing contrató con una tarjeta y el excel crítico que vive en la cuenta de Gmail de alguien. Eso es el shadow IT: tecnología en uso sin conocimiento ni control de nadie.
Nadie lo hace por sabotear: lo hacen por trabajar. Si la herramienta oficial es lenta, no existe o pedirla tarda semanas, el empleado resuelve por su cuenta en cinco minutos. El shadow IT es casi siempre un síntoma de necesidades reales sin cauce.
Primero, aflorarlo: inventariar qué se usa de verdad, sin caza de brujas. Segundo, entender la necesidad que cubre cada pieza. Tercero, dar cauce oficial: una alternativa corporativa igual de cómoda, con identidad de empresa, backup y control de acceso. Prohibir sin alternativa solo lo hace más invisible.
Es el tipo de orden que un inventario vivo y una operación gestionada mantienen solo: en KOVU, saber qué existe es el paso uno de todo lo demás.
¿Sabes dónde están todos los datos de tu empresa?
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